- Oscar Guillermo Garretón, economista ex Mapu: "La Concertación perdió porque producía historia en vez de futuro"
- José Miguel Vivanco: "Si los indultos promueven la impunidad contravienen el derecho internacional"
- Arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz: “La consigna 'ni perdón ni olvido' no es compatible con un pueblo de hondas raíces cristianas"
Oscar Guillermo Garretón, economista ex Mapu: "La Concertación perdió porque producía historia en vez de futuro"
Por Carlos Vergara
El ex gerente de Telefónica e Iansa, que esta semana renunció a la presidencia de la Fundación Chile para dedicarse a sus directorios en el sector privado, hace una crítica a la pérdida de dinamismo económico sufrida por el país en los últimos años, al cual atribuye buena parte del cambio en la coalición de gobierno.

A pocos días de haber renunciado a la presidencia del directorio de la Fundación Chile (organismo público-privado dedicado a la innovación), Oscar Guillermo Garretón precisa que ello no responde a cuentas políticas, sino al fin de un ciclo y a una nueva apuesta personal por sus directorios privados.
Si bien se confiesa alejado de la política activa, a la hora del balance, el economista pide no disociar la derrota de la Concertación de la pérdida de dinamismo productivo.
"Hay una necesidad de abrir espacios a otra generación empresarial, más disruptiva, con mayor disposición al riesgo. Necesitamos cambios en el Estado, que es un desastre, también en la política, y dar una educación distinta a lo largo de toda la vida de las personas: desde las salas cuna hasta el trabajo. Le doy un dato: para el cultivo de una hectárea de uva fresca en Chile se requieren 307 horas-hombre. En California, 105. Y son braceros mexicanos, no gente que venga de Harvard. En el fondo, allá pueden pagarles tres veces el sueldo que se paga aquí a un trabajador y el costo por hectárea sigue siendo el mismo", explica.
A su juicio, ¿en qué se ha fallado?
El éxito económico de Chile durante estos 25 años tuvo tres motores: consensos en una economía de mercado abierta al mundo -que viene desde tiempos de Pinochet-, democracia y políticas de protección social. Se creó un clima social y político fuerte. Pero las señales de agotamiento son fuertes. Eso explica, en parte, el cambio de coalición. Hoy necesitamos cambios internos. Si no entienden esto, ni Piñera hará un buen gobierno ni la Concertación volverá al poder.
¿Qué cambios son los más urgentes?
Necesitamos capital de riesgo, que traiga know how, tal como se trajo a los alemanes al sur en el siglo XIX. Hoy, con la crisis, hay mucho saber en el mundo con problemas de trabajo. Sé que ha habido recortes en los institutos franceses, alemanes y norteamericanos. En regiones, tenemos un déficit en la calidad de las universidades. Si la III Región será en el futuro la capital solar del mundo porque tiene una capacidad sin igual, ¿por qué no traemos expertos en ingeniería solar para que de la Universidad de Atacama salga gente capacitada en eso?
¿La Concertación no percibió esta desaceleración?
La Concertación pasó de ser una alternativa de cambio, a convertirse en representante del statu quo. Ofreció seguir viviendo como estábamos y no vio la necesidad de cambiar. Perdió porque producía historia en vez de futuro. Hoy ha pasado bastante mejor el tránsito a la oposición de lo que yo pensaba. Esperaba una crisis muy fuerte, pero se ha mantenido razonablemente unida.
Sus políticas sociales fueron cuestionadas después de la encuesta Casen.
Hay que ver cuál es el pueblo que se engendró en estos 20 años. Si vemos los resultados de la elección, la Concertación no perdió porque el ABC1 se pasó a Piñera, sino porque el C3, que salió de la pobreza, pero que tenía nuevas expectativas, sintió que lo que le ofrecían no era lo adecuado. Se produjo un divorcio con una parte de la sociedad. Ahora, si no fuera por Camilo Escalona y por Andrés Velasco, la vida de Michelle Bachelet hubiera sido mucho más difícil.
¿Qué virtudes ha visto en el gobierno de Piñera?
El avance en educación es positivo y es crítico que tenga éxito. La oposición debe ayudar a resolver ese tema. Es trágico para el país pensar que le podría ir bien a la Concertación si le va mal al gobierno. También me gusta lo que he visto en salud y seguridad ciudadana.
¿Qué cosas no le han gustado?
El gobierno ha tenido dificultad para constituirse. El período de instalación ha sido muy largo. En eso han pesado varias cosas: la composición vocacional de la derecha tiene mucho menos contenido público que el de la Concertación. Una cosa es participar en los grupos Tantauco o de Libertad y Desarrollo e ir por la tarde a su trabajo en el sector privado, y otra es pasar al sector público en puestos con fecha de vencimiento.
¿Cree usted que no era esta la gente que necesitábamos?
A ver, si yo coloco a Steve Jobs -presidente de Apple- y lo mando a Burundi a arreglar el problema de las tribus que se están matando, lo más probable es que no sea muy exitoso, pese a que es un monstruo de la digitalización. A veces, los buenos ejecutivos no sirven de mucho y sólo se angustian al ver que los sueños que traían no pueden ser cumplidos. Eso, suponiendo que los problemas eran porque el país había sido gobernado por ineptos, mediocres y corruptos y que ellos venían a salvar la patria. Si ese es el pensamiento, sospecho que están durmiendo mal.
En otro tema, a usted que vivió en Cuba, ¿qué le sugiere la investigación cubana en contra de Max Marambio?
Max pasó de ejemplo señero a bestia negra. A mí me huele a un ajuste de cuentas en la cúpula cubana, en medio de un fracaso muy profundo, huelgas de hambre y damas de blanco en las calles.
http://diario.latercera.com
José Miguel Vivanco: "Si los indultos promueven la impunidad contravienen el derecho internacional"
Gabriel Pardo
Ante la propuesta de la Iglesia, dice que "justificar esta iniciativa sobre la base de la búsqueda de reconciliación" no le parece suficiente y que el efecto de la entrega de indultos en países como Argentina fue "muy negativa".
El director para las Américas de Human Rights Watch, el chileno José Miguel Vivanco, ha seguido atentamente el debate sobre los indultos en los últimos días.
Y afirma que existen múltiples razones a considerar antes de entregarlos. Incluso se detiene a enumerarlas:
-Que no se adopte una decisión general, sino que se evalúe caso por caso.
-Que exista revisión judicial de cada uno de los casos para ver si se ajustan a los requisitos aplicables.
-Que la persona sentenciada haya cumplido una parte sustancial de la pena, que refleje la gravedad del delito por el cual fue condenada y el grado de su participación en el mismo.
-Que exista un fundamento suficientemente poderoso que justifique esta medida, que podría ser, por ejemplo, una razón debidamente acreditada de salud física o mental.
-¿Qué le parece que la propuesta de la Iglesia incluya a militares condenados por casos de derechos humanos?
-Tengo el mayor respeto por el papel que jugó la Iglesia durante la dictadura. Sin embargo, en cuanto a establecer beneficios carcelarios para condenados por violaciones a los derechos humanos habría que ser muy prudentes. Justificar esta iniciativa sobre la base de la búsqueda de reconciliación me parece que no es suficiente y hace falta explicar mejor si existen razones adicionales y poderosas en un tema tan delicado.
-¿Por qué la reconciliación no sería un objetivo suficiente?
-Para mí la reconciliación es un valor ético no sólo válido, sino muchas veces necesario para aquellos pueblos que han enfrentado situaciones traumáticas como ocurrió en Chile en la dictadura. No estoy convencido de que se pueda lograr por la vía legislativa. Para mí el proceso de reconciliación se produce en un ámbito personal y privado que no necesariamente se logra abordándolo como un tema de política pública.
-¿Cuál es la experiencia internacional ante la entrega de indultos?
-Existen varios ejemplos de indultos otorgados a personas que fueron sentenciadas por cometer violaciones de derechos humanos. Tal vez el caso más conocido en la región es el argentino, cuando en 1989 y 1990 el ex Presidente Carlos Menem indultó a alrededor de 200 militares y civiles acusados de cometer graves violaciones de DD.HH. Los indultos incluyeron a la cúpula militar que gobernó al país durante la dictadura, y fueron emitidos tan sólo 5 años después del ejemplar Juicio a las Juntas, que los había condenado por crímenes de lesa humanidad.
-¿Cómo evalúa el efecto que tuvieron esos indultos en Argentina?
-El impacto fue tremendamente negativo. El precedente que se sienta es el del doble estándar. Se produce una situación tan absurda en la que alguien que fue condenado por crímenes que afectaron a miles de personas interrumpe el cumplimiento de la pena que lleva una proporción mínima. Eso destruye el concepto del Estado de Derecho.
-¿Qué dice la legislación internacional sobre los indultos?
-En materia de principios internacionales, existe una prohibición absoluta de otorgar amnistías generales o indultos que impidan el cumplimiento efectivo de las penas a favor de personas que cometieron crímenes de lesa humanidad. Desgraciadamente, no existe una prohibición absoluta de conceder indultos, beneficios carcelarios, o conmutación de penas, a personas sentenciadas y que estén cumpliendo condenas por estos delitos. En la medida que los indultos promuevan la impunidad de estos crímenes -por ejemplo, por medio de un indulto a un procesado o un indulto a una persona que cumplió una parte mínima de la pena- contravienen el derecho internacional.
-¿Cuál es, a su juicio, la diferencia entre indulto y amnistía?
-Tal como dice la Corte Suprema argentina en un fallo reciente, las amnistías generales son más amplias y "extinguen la acción penal y la pena", mientras que el indulto tiene un carácter individual, solamente extingue la pena y tiene efectos exclusivamente para la persona involucrada. Sin embargo, lo importante es la sustancia, y no las formas. En la medida que una amnistía o un indulto lleve al mismo resultado, es decir, a la impunidad de violaciones de derechos humanos, ambas están prohibidas según el derecho internacional.
-La tipificación de crimen de "lesa humanidad" sólo tiene un año de vigencia en Chile. Personas condenadas con anterioridad, ¿podrían acceder a indultos?
-Desde el punto de vista del derecho internacional, si se trata, por ejemplo, de alguien que está cumpliendo condena por homicidio calificado, cometido de un modo sistemático o reiterado, indudablemente estamos ante un crimen de lesa humanidad, independientemente que las condenas se hubieran dictado con anterioridad a la incorporación del concepto de lesa humanidad en el derecho interno.
http://diario.elmercurio.com/
El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco Javier Errázuriz, sale en defensa de la propuesta de indulto:
"La consigna 'ni perdón ni olvido' no es compatible con un pueblo de hondas raíces cristianas"
Nelly Yáñez N.
Si bien concordó con las organizaciones de derechos humanos en que "olvido no puede haber", el cardenal enfatizó que si Chile quiere tener una sociedad reconciliada, debe poner el perdón junto a la verdad y la justicia.
El miércoles 21 no fue fácil. Ese día, el arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz (76), emprendió una de sus últimas misiones antes de dejar este año el cargo: entregó en La Moneda al Presidente Sebastián Piñera -junto al presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic- una propuesta de indulto Bicentenario, que no ha estado exenta de polémica, por incluir a militares involucrados en violaciones a los derechos humanos.
-¿Cuál es el interés esencial de la Iglesia con esta propuesta? ¿Que el gobierno adopte los criterios de "justicia con clemencia" y los aplique caso a caso, u obtener una propuesta de ley general de beneficios carcelarios que entregue la decisión al Congreso?
"La decisión sobre cuál es la medida adecuada no nos corresponde. Lo que nos importa es la situación de una gran cantidad de mujeres y hombres, que aparte de la privación de la libertad, sufren muchas otras penas, como el hacinamiento en muchos recintos penitenciarios, la violencia que esto genera, el ocio que deprime, la carencia de medidas suficientes de rehabilitación, la actitud inhumana que se expresa ante personas muy ancianas o en hacer fallecer en las cárceles a enfermos, cuya enfermedad está en etapa terminal. Y, también, la falta de lugares que acojan a los que salen de la cárcel para ayudarlos en su reincorporación a la familia, al mercado del trabajo y a la sociedad. Queremos que la sociedad pueda dialogar sobre estos temas y que después de promover la justicia, también opte por una actitud de clemencia y misericordia".
-No obstante, el rechazo principal obedece a la incorporación en los beneficios a involucrados en violaciones a los derechos humanos. ¿Lo tenían presupuestado?
"La oposición comenzó mucho antes de que se conociera lo que pediríamos. Muchos argumentos se esgrimieron sin que se conociera el texto que presentamos. Hay oposición de organizaciones de derechos humanos y de quienes están empeñados en una justa lucha contra la delincuencia. Pero esta propuesta no alienta a los delincuentes, ya que no beneficia a los que actualmente delinquen...".
-¿Tampoco alienta la impunidad?
"Hay quienes entienden esta propuesta como impunidad, pero tampoco es así. Con mucha fuerza se han opuesto las organizaciones que más han luchado para que se haga justicia por los delitos ocurridos durante el régimen militar, que golpearon violentamente a Chile. Su lucha merece todo nuestro apoyo. Pero no impide que haya justicia con clemencia. Por lo demás, la consigna 'Ni perdón ni olvido' no es compatible con un pueblo de hondas raíces cristianas. Olvido no puede haber. Pero si queremos una sociedad reconciliada, tendremos que poner sus bases en la verdad y la justicia, pero también en el perdón".
-¿Ve posible este diálogo? Hay quienes estiman injusto aplicar criterios de humanidad a los condenados por casos de derechos humanos, aunque sean ancianos o enfermos terminales.
"Es necesario que en esta discusión se entienda el valor del perdón, de la clemencia, de la dignidad en la tercera edad y de la dignidad en la muerte. El perdón ante la fragilidad humana no debe confundirse con impunidad, la cual, según nuestra propuesta, es considerada como una injusticia. En nuestra petición propusimos que la reflexión considere, en los casos de derechos humanos, cuatro criterios, a saber: el grado de responsabilidad que le cupo a la persona condenada, el grado de libertad que tuvo al actuar, los gestos de humanidad que mantuvo con los secuestrados y el arrepentimiento que ha manifestado por los delitos cometidos. Asimismo, nuestra petición expresamente propone a la autoridad excluir del indulto hechos de sangre".
-¿Por qué demoró tanto la Iglesia en formalizar los criterios de su propuesta anunciados hace tantos meses?
"El tema es muy delicado, exigió estudio, y como despierta reacciones encontradas, si hubiese sido presentado en los meses cercanos a la última contienda electoral, se hubiera empantanado".
-Se ha dicho que el cardenal Silva Henríquez no habría concordado con la propuesta actual de la Iglesia. ¿Qué piensa usted al respecto?
"Recuerdo un encuentro, en el que estuve presente, entre don Raúl y un grupo de chilenos en el exilio, realizado en Schöenstatt, Alemania. Después de la misa, alguien le preguntó qué caminos veía para que la población de Chile, tan dividida, pudiera encaminarse hacia una convivencia democrática y pacífica. En su respuesta mencionó la reconciliación y el perdón. Una señora le manifestó cuánto había sufrido por la desaparición y el homicidio de familiares y compañeros muy queridos, y le dijo al cardenal que ella rechazaba el perdón para salir de la crisis. Muy serio, afectado por el sufrimiento de la persona exiliada, le manifestó: "Señora, comparto y respeto profundamente su dolor. Comprendo que usted todavía no pueda perdonar. Pero como discípulo de Jesucristo, estoy convencido de que el perdón es necesario para que Chile recupere la paz". Todos en la Iglesia somos discípulos de Aquél que le pidió a Pedro que no perdonara siete veces, sino setenta veces siete; es decir, siempre. Además de la justicia, el perdón dado y recibido sana muchas heridas".
-¿La Iglesia borró todo lo bueno que hizo en derechos humanos durante el gobierno militar, con la Vicaría de la Solidaridad, como lo sostuvo Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos?
"Es imposible borrar todo lo bueno que se hizo. Es parte de la historia. Por esos hechos, la Iglesia recibió el reconocimiento no sólo de organismos internacionales, sino, sobre todo, de innumerables familias que vivían en la indefensión, el temor y el sufrimiento, porque sus parientes estaban desaparecidos y podrían estar siendo torturados, o podrían haber sido asesinados. Quienes trabajaron en la Vicaría de la Solidaridad lo hicieron arriesgando su seguridad personal y su buen nombre. Lo hicieron como discípulos de Jesucristo, velando por los más afligidos de la sociedad. Dificulto que las incontables familias que recibieron ayuda en los tiempos más difíciles borren de su espíritu lo que hizo la Iglesia por ellas".
-Hay unos 50 o 60 ex funcionarios de las Fuerzas Armadas cumpliendo prisión por causas de derechos humanos. ¿Cuántos de ellos cree la Iglesia que podrían beneficiarse con la propuesta?
"Nosotros no hicimos ese cálculo. El número dependerá de los criterios que adopte el gobierno. A nuestro parecer, no cabe ni un indulto generalizado, que vulneraría los tratados internacionales, ni el rechazo a todo indulto en casos particulares. La responsabilidad por los delitos fue, en muchos casos, del todo diferente. Recuerdo, por ejemplo, a un militar de muy baja graduación que no acató la orden de matar, arriesgando su propia vida. Su desobediencia, realmente heroica, fue por respeto a los derechos humanos. El delito suyo consistió en no denunciar ante los tribunales lo que había visto. En vista de estas diferencias, en nuestra petición propusimos que la reflexión considere algunos criterios".
-Detractores de la propuesta sostienen que ésta busca distraer la atención pública de los casos de abusos sexuales denunciados contra sacerdotes.
"De ninguna manera. Ésta es una propuesta de perdón y clemencia en el contexto del Bicentenario. Como Iglesia no buscamos "distraer la atención", sino seguir la enseñanza de Jesucristo. Hace dos años nos propusimos en la Conferencia Episcopal pedir un indulto con ocasión del Bicentenario. Tratando el tema con el gobierno anterior, pensamos que no convenía dar a conocer la proposición en pleno período electoral. Por eso, la iniciativa se atrasó. Sobre las acusaciones tan publicitadas contra algunos sacerdotes, que son más recientes, para nosotros lo importante es que los tribunales establezcan la verdad y hagan justicia".
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''Queremos que la sociedad pueda dialogar sobre estos temas, y que, después de promover la justicia, también opte por una actitud de clemencia y misericordia".
''A nuestro parecer, no cabe ni un indulto generalizado, que vulneraría los tratados internacionales, ni el rechazo a todo indulto en casos particulares. La responsabilidad por los delitos fue, en muchos casos, del todo diferente".
Su sucesor en Santiago será nombrado en Roma en septiembre próximo
A pesar de los cambios que ha habido a nivel eclesiástico, el cardenal Errázuriz afirmó que se mantiene la fecha de nominación de su sucesor en el Arzobispado de Santiago. "Cuando estuve en Roma en junio -dijo-, el cardenal prefecto de la Congregación para los Obispos, Juan Bautista Re, me comunicó que la reunión en la cual se trataría el nombramiento del próximo arzobispo de Santiago tendría lugar en septiembre. Entretanto, asumió como prefecto de esta Congregación el cardenal canadiense Marc Ouellet, pero este cambio no debiera afectar la fecha del nombramiento".
-¿Es cierto que planea tomar un descanso de unos seis meses en Schönstatt de Alemania y que va a escribir un libro?
-"En realidad, no lo sabía".
http://diario.elmercurio.com
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