Síntesis Semanal Síntesis Semanal

Síntesis semanal Nº 472

Lunes 19 a domingo 25 de julio de 2010
1. Presidente Piñera: “no habrá nueva ley de indulto; sólo análisis caso a caso”

 

Lunes 19: Cuatro días se tomaría el Presidente Sebastián Piñera para analizar la propuesta de indultos bicentenario, que el miércoles le entregará la Iglesia Católica en una audiencia en el despacho presidencial. Así, el domingo, el Jefe de Estado entregaría su posición oficial respecto del tema que sumará una nueva arista el viernes, cuando las iglesias evangélicas entreguen su propia iniciativa de amnistía general.

- La Moneda oficializó los tres criterios que ocupará Piñera para estudiar la idea: unidad nacional, seguridad ciudadana y misericordia.
Al interior del Ejecutivo se espera que el documento de la Iglesia se acerque más a la entrega de beneficios carcelarios -libertad vigilada o reclusión nocturna, por ejemplo- que a la concesión de indultos.
El ministro de Defensa, Jaime Ravinet, confirmó que hace un mes entregó a Piñera un informe en que se analizaban los criterios para afrontar una posible amnistía a militares condenados por violaciones de los derechos humanos.
El documento, entre otras cosas, establece que deben quedar excluidos de cualquier beneficio las personas que hayan sido condenadas a presidio perpetuo simple o calificado o aquellas sobre las que pesan más de una condena a pena aflictiva.
Así, quedarían afuera de cualquier indulto ex agentes de seguridad de la DINA y la CNI como Manuel Contreras, Pedro Espinoza, Álvaro Corbalán y Miguel Krassnoff.

DEBATE EN EL OFICIALISMO
- El ministro de Justicia, Felipe Bulnes, reiteró que la iniciativa no está contemplada en el programa de gobierno. “El indulto no forma parte de nuestro programa de gobierno. Es una idea que ha planteado la Iglesia. El Presidente Piñera ha manifestado que una vez que reciba la propuesta, hará las reflexiones del caso y emitirá un pronunciamiento claro de si se acoge o no el indulto, o si se acoge total o parcialmente”, explicó.
Y es que algunos parlamentarios del oficialismo sostienen que la iniciativa de la jerarquía católica pone al Jefe de Estado en una incómoda posición frente a la opinión pública.
Esto, indican, porque la batalla contra la delincuencia es uno de los principales ejes de la acción del Ejecutivo -que incluyó la presentación de una agenda legislativa para este segundo semestre-, por lo que ahora “no se puede salir indultando”.
Con respecto a beneficiar a violadores de derechos humanos, la opinión existente en sectores de la UDI y RN es que cualquier decisión en esa línea, perjudicaría a La Moneda.
“La Iglesia debió haber sido más cuidadosa. Mucho tiempo poniendo en el debate un tema que no sabemos de qué se trata”, dijo la diputada RN Karla Rubilar.
- Los partidos oficialistas han consensuado -en general- la línea a seguir en caso de que el Mandatario acoja el proyecto de la Iglesia: no discriminar a nadie según su condición -civil o militar- para optar al beneficio. Aunque el objetivo del almuerzo que la directiva de RN sostuvo con el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, tenía como objetivo lograr una mayor sintonía con La Moneda, lo cierto es que el tema de la propuesta que la Iglesia Católica hará sobre indulto bicentenario también estuvo presente en el encuentro.
De hecho, en la ocasión y según trascendió, el jefe de gabinete constató que la totalidad de los miembros de la directiva RN están por no excluir a los uniformados condenados por casos de violaciones de derechos humanos de un eventual indulto bicentenario aun cuando el presidente de la tienda, Carlos Larraín, señaló que “los crímenes de lesa humanidad han sido siempre radicados en la situación de lo que es difícilmente perdonable”.
La posición RN es compartida por la UDI. El jefe de la bancada de diputados UDI, Patricio Melero, explicó que “creemos que una propuesta no debe discriminar entre civiles y militares”.
Al término del almuerzo, Hinzpeter confirmó que convinieron mantener un fluído contacto con la directiva de RN.

El presidente de la Mesa Ampliada de Iglesias Evangélicas, Emiliano Soto, rechazó la posibilidad de un indulto general como el que presentaría la Iglesia Católica al gobierno y se mostró partidario de “configurar un mejor mecanismo que permita reinsertar al que se rehabilita y acoger al que se arrepiente”.
Respecto de la propuesta de la Iglesia Católica, Soto afirmó que “están enmarcando el indulto en un marco más emocional, como misericordia y solidaridad, pero el elemento de justicia terrenal no debe ser relacionado al de justicia divina, no se puede hacer borrón y cuenta nueva”.
En contraste, el presidente de la Catedral Evangélica Pentecostal -que reúne al 80% del mundo protestante-, Eduardo Durán, dijo que se deben considerar razones humanitarias para dar indultos, y que no se deben dejar afuera a los uniformados de ese beneficio.
“Por ningún motivo en esa situación especial se debiera distinguir entre civiles y militares. Claro que esto tiene un límite en situaciones que haya habido casos tremendamente lesivos para la humanidad”, aseveró.
Desde la comunidad Ortodoxa, en tanto, el párroco de la Iglesia Santísima Virgen María, Francisco Salvador, dijo que ellos son partidarios del indulto como una forma de conmemoración del bicentenario, sin distinguir entre civiles y militares.
“Un delincuente, un violador o un asesino también violó los derechos humanos como un militar, que obedeciendo órdenes tuvo que hacer ciertas cosas hace 30 años atrás”, argumentó.

Martes 20: El Presidente Sebastián Piñera recibió en el Palacio de La Moneda a las hijas del fallecido general Carlos Prats y de su esposa Sofía Cuthbert: Sofía, Angélica y Cecilia Prats Cuthbert. En la cita, que se extendió por más de una hora, uno de los principales temas a tratar fue en relación con los eventuales indultos a ex militares condenados por delitos de derechos humanos.
- Tras el encuentro, Cecilia Prats afirmó que "le hicimos ver nuestra postura y los fundamentos de nuestra postura, que tiene que ver con los casos de crímenes de lesa humanidad. Indudablemente el país no soportaría, tal vez, un indulto a esas personas". 

Además, la hija del fallecido general destacó que "ser recibidos por el Presidente tiene la mayor trascendencia en el marco que él ha puesto, que es el reconocimiento del fallo, la solidaridad con la postura del Ejército".
En la misma línea se mostró Sofía Prats, quien afirmó que "no deben indultarse a quienes han violado los derechos humanos por una serie de razones, en primer lugar por la situación de crímenes graves que tiene en el ámbito internacional. Para Chile sería complejo indultar ese tipo de crímenes". 

La visita se produce a casi dos semanas de que la Corte Suprema dictara sentencia en contra de los involucrados en el atentado perpetrado en septiembre de 1974, y que acabó con la vida del ex comandante en Jefe del Ejército y de su esposa en la ciudad de Buenos Aires, donde se encontraban establecidos luego del golpe de Estado de 1973.

Por el crimen de Prats fueron condenados los dos principales autores, el ex director de la DINA, general (r) Manuel Contreras, además del brigadier (r) Pedro Espinoza. Junto con ellos, también recibieron sentencias otros ex uniformados y agentes civiles que participaron del crimen. 

El dictamen de la Suprema fue valorado por diversos actores políticos y sociales, y motivó una simbólica declaración del Ejército y de su actual comandante en Jefe, Juan Miguel Fuente-Alba, condenando en duros términos a todos los ex militares involucrados en el asesinato de quien alguna vez fue su superior.
Con esto, el gobierno continúa en la línea de fortalecer la agenda en materia de derechos humanos, lo que ha sido reiterado en varias ocasiones por el Mandatario.

- El general Carlos Prats fue asesinado por la DINA la madrugada del 30 de septiembre de 1974, en el marco de la Operación Cóndor. Prats murió luego de que estallara una bomba colocada en su auto, un Fiat 125, en la calle Malabia 3351, en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires, donde se había radicado tras el golpe de Estado de 1973. Al momento del atentado lo acompañaba su esposa Sofía Cuthbert, quien también falleció.
Prats había sido comandante en jefe del Ejército durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva y luego ratificado en su cargo por Salvador Allende. Durante el gobierno de la Unidad Popular, además, ocupó los cargos de ministro del Interior, Defensa y Vicepresidente de la República.
- El juez Alejandro Solís se hizo cargo de la investigación, y el 30 de junio de 2008 dictó condena en contra de las principales autoridades de la DINA, entre ellos Manuel Contreras, sentenciado a dos cadenas perpetuas -una por el asesinato de Prats y otra por la de Cuthbert- además de otros 20 años más por el delito de asociación ilícita. Posteriormente, en enero de 2009, la Novena Sala de la Corte de Apelaciones confirmó las condenas.
Entre los otros condenados en aquella ocasión por el juez Solís, Raúl Iturriaga Neumann fue sentenciado a 30 años de presidio por los asesinatos y a 541 días por asociación ilícita, y Pedro Espinoza condenado a 60 años: 20 por cada uno de los asesinatos y otros 20 por asociación ilícita.

Miércoles 21: La propuesta de indulto elaborada por la Iglesia Católica, que fue entregada hoy al Gobierno, tuvo eco también en el Poder Judicial. Aunque el presidente de la Corte Suprema, Milton Juica, aclaró que se trata de "una cuestión de carácter netamente político" y que el máximo tribunal no ha tenido oportunidad de emitir algún informe sobre la materia, sí se encargó de expresar su parecer. "Cada juez tiene su punto de vista particular sobre el tema, y creo que son situaciones que están obsoletas en una sociedad moderna. Los indultos y las amnistías no debieran coexistir en regímenes democráticos como el que tenemos, pero es una opinión personal", manifestó. De acuerdo a lo informado por Radio Cooperativa, el Presidente Sebastián Piñera le pidió un informe en derecho al ministro de Justicia, Felipe Bulnes, quien podría solicitar su visión a la Corte Suprema.

- En reunión con el Presidente Piñera, el presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, escribió lo siguiente:

Hemos venido esta mañana el Sr. Cardenal Arzobispo de Santiago y quien les habla, en representación de la Conferencia Episcopal de Chile, a hacer entrega al Sr. Presidente de la República, de una solicitud de indulto a personas privadas de libertad. En el día de hoy estamos haciendo llegar este mismo texto al Sr. Presidente del Senado y a la Sra. Presidenta de la Cámara de Diputados, quienes se encuentran fuera del país. También lo entregamos en esta ocasión a la opinión pública para su conocimiento a través de los medios de comunicación.

Lo hacemos en la antesala del Bicentenario de la Patria, en el marco de una tradición religiosa, con fundamentos bíblicos incluso anteriores al cristianismo, de invocar gestos de clemencia con ocasión de grandes conmemoraciones. 

Nos anima un solo propósito: ser fieles a Jesús y coherentes con el mandato cristiano del amor, la solidaridad y la misericordia. Estos valores inspiran el servicio misionero que presta la Iglesia junto a las personas que más sufren. Es el caso de la Pastoral Penitenciaria, que acompaña el dolor humano en las cárceles, de cuyo servicio brota la inspiración original de esta solicitud. 

Nuestra petición no anula ni contradice el imperio de la Ley y la Justicia, sino que lo supone y lo exige. Es decir, velando por el imperio de la justicia -nada más injusto que la impunidad- y salvaguardando el pleno imperio de los derechos humanos en materia de crímenes de lesa humanidad, creemos que se pueden dar pasos de clemencia, actuando en el marco del estado de Derecho, del ordenamiento constitucional y de los tratados internacionales vigentes.

Sabemos que esta solicitud, aun antes de conocerse su contenido, ha concitado opiniones diversas de actores sociales y políticos. Hemos escuchado sus argumentos y los respetamos. Esperamos que nuestra petición sea analizada con el mismo respeto, sin prejuicios ideológicos, con generosidad y amistad cívica. Lo hacemos en el contexto de una sana laicidad, que reconoce las competencias propias del Estado y aquellas de las confesiones religiosas.

Nuestro planteamiento no busca reabrir las graves heridas de ayer ni tampoco pretende que ellas se cierren por decreto. Simplemente presentamos a las autoridades de la Nación la realidad de dolor que viven personas privadas de libertad, que han sido juzgadas y han cumplido gran parte de sus condenas y que también forman parte de esta “Mesa para todos” que quiere ser nuestra patria. Para ellas pedimos, en este Bicentenario, un gesto de clemencia, como lo hemos hecho en el pasado con otras situaciones de gran dolor humano.

La Iglesia Católica busca, con todo su empeño, el mayor bien de Chile. Del Evangelio de Jesucristo brotan caminos de verdad y justicia, de amor y misericordia, que inspiran nuestra petición de este gesto de clemencia. Agradecemos al Sr. Presidente de la República, como a las máximas autoridades del Poder Legislativo, su interés y disposición para debatir esta solicitud. Que el Espíritu Santo les ilumine para tomar las mejores decisiones mirando al bien común de la sociedad.

Chile, una mesa para todos en el Bicentenario
I.- UN SIGNO DE CLEMENCIA 

Como ciudadanos y pastores queremos comprometernos con los esfuerzos de nuestro país por la paz: tanto por la paz que se abre espacio en nuestros corazones, como por aquella que anhelamos para las familias y todos los habitantes de nuestra Patria. Sabemos que la paz es obra de la justicia, pero estamos convencidos que también contribuyen a ella el perdón y la misericordia. 

Por eso tenemos que seguir avanzando, como país, por los caminos de la justicia social, aquella que se construye sobre los derechos humanos y cuya alma es la dignidad del hombre y de la mujer, de la familia y de los niños, de los jóvenes y los ancianos. No escatimemos esfuerzos ni medios en la conquista de la seguridad y la paz ciudadanas. Apoyemos decididamente el trabajo de los tres Poderes del Estado en su lucha contra la delincuencia.

Pero para construir la paz, también debemos recurrir a la clemencia y al perdón. Por eso, en el contexto del Bicentenario, apreciando la libertad que otorga el Estado de Derecho, los pastores de la Iglesia Católica queremos ofrecer una nueva colaboración, a nuestro parecer necesaria, en el ámbito de los derechos humanos. Nos referimos a los derechos fundamentales de quienes han sido condenados, y a un indulto que nuestra sociedad puede conceder como expresión de la actitud humana y enaltecedora que construye la paz ciudadana y ayuda a la reconciliación. 

Con ese objetivo, en el mes de agosto de 2009, los miembros del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, presentamos a la Excma. Señora Presidenta de la República, Dra. Michelle Bachelet, y en el mes de abril del presente año, a Su Excelencia el Presidente de Chile, don Sebastián Piñera, una reflexión titulada «Misericordia y clemencia: signos del Bicentenario. Petición de la Iglesia Católica de Chile». En ese documento expusimos los fundamentos para un posible indulto, precedidos de una introducción acerca del sentido del Bicentenario de Chile, celebrado en el hoy de nuestra historia, haciendo memoria agradecida del pasado y asumiendo compromisos que lo proyecten hacia el futuro. 

Citando al Papa Juan Pablo II, señalamos que nuestro jubileo del Bicentenario quiere tener un significado positivo. «Al igual que la misericordia de Dios, siempre nueva en sus formas, abre nuevas posibilidades de crecimiento en el bien, celebrar el Jubileo significa también esforzarse en crear nuevas ocasiones de recuperación para cada situación personal y social, aunque aparentemente parezca irremediablemente comprometida» («Mensaje Jubileo en las cárceles», nº 4). 

En nuestro mensaje, con el aval de tantos hombres y mujeres creyentes que acompañan a quienes han delinquido, recordábamos que el Papa nos advertía que abstenerse de acciones promocionales en favor del recluso significaría reducir la prisión a una suerte de venganza social. 

II- EL HORIZONTE DE NUESTRA PETICIÓN DE INDULTO

Los creyentes en Cristo recordamos que Él ha inaugurado una historia basada no sobre la indiferencia, ni sobre la venganza, ni menos sobre la guerra, sino sobre el amor hasta el extremo del perdón. Quisiéramos que esta historia, respetando el sentido de la justicia, alcance a las personas que están encarceladas. 

Por ello, quisimos compartir las siguientes reflexiones para solicitar a las autoridades del país, con ocasión del Bicentenario, un indulto a personas privadas de libertad. Los recordamos brevemente: 

1. El País del Bicentenario quiere ser un país desarrollado, por lo mismo, reflexionemos acerca de un sistema penal y carcelario más humano. Como la delincuencia es una preocupación constante de la ciudadanía, queremos promover aquellos valores y aquella forma de convivencia que la evitan. Entre ellos, debemos procurar la rehabilitación y reinserción social de quienes han causado quiebres y daños en la sociedad por sus crímenes y delitos. En contraste con este propósito, muchos recintos carcelarios no procuran oportunidades verdaderas y suficientes de rehabilitación a los internos, incluso las nuevas cárceles. Por el contrario, sabemos que con frecuencia los recintos penales son un hábitat más violento y deshumanizante que aquéllos que favorecieron el desarrollo de la delincuencia. Tales ambientes, tampoco propician la conversión interior ni los deseos de cambio en las personas. «La cárcel -decía Juan Pablo II- no debe ser un lugar de deseducación, de ocio y tal vez de vicio, sino de redención» («Mensaje Jubileo en las cárceles», nº 7).

2. Prestémosles atención a los internos más débiles, a los que están gravemente enfermos o son adultos mayores. Para ello valoremos en su integridad los derechos humanos, especialmente el derecho a la vida, cuya conciencia es progresiva en nuestra Patria, pero aún insuficiente. Es imprescindible defender la vida, sobre todo la vida indefensa, ante quienes la amenazan; crear condiciones favorables para que se viva y se trabaje conforme a la dignidad humana, y prestar especial atención a quienes, por estar en prisión, ven vulnerados sus derechos a una atención sanitaria apropiada o, incluso, a una muerte digna. Decíamos entonces que «la celebración del Bicentenario de la Patria puede ser un momento privilegiado para ejercer nuestra misericordia subsanando posibles distorsiones del sistema de justicia. En este contexto, comprendemos el enorme valor que tendría un gesto de clemencia hacia quienes, dentro del cumplimiento de sus penas, llevan un sufrimiento aún mayor a causa de su edad, salud y soledad».

3. Trabajemos para una promoción integral de los reclusos. En efecto, recordábamos que «si un sistema penitenciario busca sancionar un mal cometido con un castigo proporcional y, a la vez, rehabilitar al agresor para que se transforme en un bien para la sociedad, resultaría incomprensible no considerar acciones promocionales a favor del recluso. La prisión no tiene solamente un fin reivindicativo. En la legislación se contemplan rebajas de pena y estímulos para quienes, dentro de la normativa, demuestran un comportamiento apropiado y, pese a las dificultades y falta de oportunidades, cumplen con lo requerido por el sistema penal». 

Por eso, en nuestra reflexión hacíamos un llamado: 

a)- A quienes tienen el conocimiento técnico y las facultades pertinentes, a promover integralmente la rehabilitación y reinserción de aquellos que, a pesar de sus condiciones vitales, muchas veces indignas, quieren salir del círculo de la delincuencia y la marginación del que hoy son parte. 

b)- A resolver definitivamente el drama de las cárceles de Chile: el estado estructural de un gran número de recintos penitenciarios, la superpoblación de los internos, las tensiones de convivencia marcadas por la agresividad y el temor, la discriminación y las luchas de poder, las dificultades y los conflictos que deben enfrentar quienes custodian a los internos, cuya magnitud la gran mayoría de los chilenos y chilenas desconocen. 

c)- A generar programas de acompañamiento hacia quienes salen de prisión y que muchas veces no descubren otro horizonte que la reincidencia, debido a la falta de oportunidades y al estigma que tienen que cargar. 

4. Como comunidad eclesial estamos empeñados en que el Chile del Bicentenario se convierta, de verdad, en una «Mesa para todos»: mesa del pan, del trabajo, de la fraternidad, de la libertad, de la equidad, del respeto por la dignidad de cada cual. Este propósito nos obliga a fijarnos en quienes no están gozando de la mesa común, ya sea por los efectos del terremoto, por carecer de empleo, por vivir en la pobreza extrema, o bien, por ser jóvenes en situación de vulnerabilidad social. Todos tienen derecho a un puesto de honor en la mesa de todos. Entre quienes no son acogidos en la mesa de todos, están aquellos que llaman nuestra atención por estar privados de libertad.

Pedir un indulto que los beneficie, no es contrario al apoyo que damos al compromiso de las autoridades del país, que quieran velar por nuestra seguridad, luchando para que la delincuencia y el narcotráfico, con su alta cuota de violencia y muerte, no corroa el “alma de Chile”, y procurando una justicia pronta y eficiente para quienes atenten contra la integridad de otros chilenos, malogrando así los esfuerzos de lograr la paz y el espíritu fraterno que debe caracterizar a la mesa para todos.

Pero sabemos que en Chile, también con los reclusos de diversos penales, tenemos una deuda que compromete el respeto por sus derechos humanos. No podemos tener cárceles inhumanas ni seguir permitiendo el hacinamiento, con toda su secuela de males. Se trata de personas humanas como todos nosotros. Es cierto, han cometido faltas, delitos y hasta crímenes, pero no por eso podemos negarles la dignidad que Dios les confirió desde el día de su gestación. El sólo recurso al encarcelamiento sin otras medidas, como por ejemplo el trabajo remunerado para quienes caen en estas situaciones, no basta para que rediman sus vidas y puedan reincorporarse plenamente a la sociedad. En este ámbito tenemos una conversación pendiente como país.

III- EL INDULTO CON OCASIÓN DEL BICENTENARIO

Al presentar esta petición, no ha sido nuestro ánimo poner al Gobierno de Chile, ni al actual ni al anterior, en una situación de incomodidad ante la realidad de las personas recluidas y de las víctimas. El contexto de una sana laicidad reconoce las competencias propias del Estado y aquellas de las confesiones religiosas. Por esta razón, sólo presentamos algunas ideas que pueden enriquecer el espíritu y la práctica de nuestra convivencia y hacemos una petición, pero sin proponer un articulado de ley, tarea que corresponde a la autoridad política. Anhelamos que estas reflexiones sean discutidas por los ciudadanos y por nuestras instituciones, y que cada una asuma la responsabilidad que le corresponde. 

En lo que se refiere a quienes están privados de libertad, dentro del respeto a la Constitución y a los Tratados Internacionales suscritos por Chile, solicitamos a las autoridades del Estado, en particular al Señor Presidente de la República y al Gobierno que preside, así como a los Honorables miembros del Parlamento, considerar y estudiar las siguientes proposiciones:

1. Que los condenados por sentencia ejecutoriada –con las restricciones que la autoridad competente considere prudente establecercomo, por ejemplo, delitos de sangre-, que en los últimos años hayan tenido buena conducta en los recintos carcelarios, y no constituyen un peligro para la sociedad:

a. Puedan ver reducidas parcialmente sus penas privativas o restrictivas de libertad.

b. Además de lo señalado, que se conceda una reducción adicional a quienes tengan más de 70 años de edad.

c. Igualmente, que a las mujeres que tengan uno o más hijos menores de 18 años se les conceda también una reducción adicional.

d. Que a las personas condenadas privadas de libertad que padezcan alguna enfermedad invalidante, grave e irrecuperable, se les conmute su pena por otra, que no deba cumplir en las condiciones más aflictivas de la cárcel.

e. Que a los enfermos terminales, debidamente comprobados por la instancia competente, se les condone el saldo de las penas que les resten por cumplir.

2. Que se mejoren sustancialmente las condiciones de vida de quienes cumplen penas privativas o restrictivas de libertad, aumentando las horas de convivencia fuera de sus celdas, favoreciendo el trabajo remunerado y el acceso a la enseñanza, el deporte, la cultura, y al auxilio espiritual. A pesar de los esfuerzos realizados en diversos gobiernos anteriores, no se ha logrado satisfacer estas necesidades, requiriéndose hacia adelante decisiones urgentes que la autoridad competente debiera ir adoptando por el bien común de la sociedad. Asimismo, considerando las especialmente difíciles circunstancias del ambiente laboral en que se desempeñan, y en el contexto del conjunto de los funcionarios públicos, que se mejoren las condiciones de vida, de convivencia y de trabajo de los gendarmes y empleados por el sistema penitenciario; éstas irían en directo beneficio de la dignidad y rehabilitación de los privados de libertad. 

3. Que se modifique la legislación que se refiere a las penas, en lo que atañe a los condenados de edad muy avanzada y a quienes estén gravemente aquejados de una enfermedad terminal. Proponemos que se les condone la pena o que puedan cumplir el resto de su condena junto a su familia o en instituciones asistenciales. Este cambio o condonación de la pena se concedería siempre, salvo que el organismo competente excluya este beneficio para un reo determinado por juzgarlo un peligro para la sociedad. 

4. No sería completa la “mesa para todos” si no considerásemos en esta petición a quienes cumplen penas por delitos contra los derechos humanos cometidos durante el Régimen Militar. Es un tema que debemos poner sobre la “mesa de todos” para conversarlo con la seriedad que corresponde, especialmente en el Parlamento de la República. No olvidemos que no todos ellos tuvieron igual responsabilidad en los crímenes que se cometieron. A nuestro parecer no cabe ni un indulto generalizado ni un rechazo general del indulto para todo ex uniformado condenado. La reflexión debe distinguir, por ejemplo, el grado de responsabilidad que le cupo a cada uno, el grado de libertad con que actuó, los gestos de humanidad que tuvo y el arrepentimiento que ha manifestado por sus delitos.

IV- EN EL CAMINO DEL EVANGELIO: JUSTICIA Y CLEMENCIA

No somos nosotros quienes debemos dictar las leyes, pero creemos que podemos interceder para dar paso a la “justicia con clemencia” como connotados juristas lo han pedido en el pasado. Es decir, velando por el imperio de la justicia -nada más injusto que la impunidad-y salvaguardando el pleno imperio de los derechos humanos en materia de crímenes de lesa humanidad, creemos que se pueden dar pasos de clemencia.

Sabemos que estas peticiones tendrán opiniones encontradas. Las respetamos, especialmente cuando vienen de personas que sufrieron en carne propia o en sus familiares más cercanos los delitos condenados. Sólo solicitamos dar el paso de pedir justicia sin ensañarnos en el castigo, que nunca puede reparar totalmente el mal causado. Y solicitamos también, hablando al corazón de cada uno, que consideremos de qué manera quisiéramos ser tratados si estuviéramos en la situación de los condenados, y con qué espíritu fraterno podremos construir el futuro de Chile si no somos capaces de hacer gestos decisivos de reencuentro y reconciliación.

Más allá de los ordenamientos jurídicos y de sus interpretaciones, el mismo Jesús nos enseñó con su testimonio y su palabra, que la lógica del perdón es la única que restaña las heridas, devuelve la confianza e inaugura tiempos nuevos para quienes tienen la valentía de concederlo y de pedirlo. Nos conmueve el solo hecho de pensar que Jesús clavado en la cruz de la injusticia, antes de morir, pide al Padre que perdone a quienes lo han crucificado.

Ésa es la lógica y la pedagogía que anhelamos para cada uno de nosotros y la gracia que pedimos por intercesión de la Virgen del Carmen, Madre de todos los chilenos y chilenas, sin excepción alguna, pero especialmente de aquellos que por diversas causas atraviesan horas de angustia y de dolor. 
EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE


† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente

† Gonzalo Duarte García de Cortázar
Obispo de Valparaíso
Vicepresidente

† Francisco Javier Errázuriz Ossa
Cardenal Arzobispo de Santiago

† Ricardo Ezzati Andrello
Arzobispo de Concepción

† Santiago Silva Retamales
Obispo Auxiliar de Valparaíso
Secretario General

- Reacción de la Alianza: La Alianza acogió favorablemente la propuesta de indulto bicentenario de la Iglesia Católica, aunque hubo matices al interior de RN y la UDI, donde algunas voces cuestionaron la mantención de la facultad presidencial.
- El timonel de la UDI, Juan Antonio Coloma, expresó que no es partidario de los indultos por los efectos que ello pudiera tener en materia de seguridad pública, una de las prioridades de la agenda gubernamental.
“Pero -advierte- siempre hay que tener el corazón abierto para oír alternativas en momentos importantes de encuentro y de reconciliación”.
Con todo, agregó que “en la medida que no sean penas de carácter perpetuo y que haya una conducta adecuada, uno tiene que estar dispuesto a considerar la propuesta que en definitiva el gobierno y el Parlamento puedan hacer”.
Mientras el jefe de los senadores UDI, Hernán Larraín, argumentó que “esta propuesta nos ayudará a abrir el corazón para apoyar y comprender la situación de gente que está sufriendo los rigores de castigos muy duros, privativos de libertad en la cárcel”, el líder jefe de los diputados gremialistas, Patricio Melero, afirmó que el planteamiento “le da al Presidente y al gobierno un margen de acción para actuar cautelando los elementos de seguridad ciudadana, de respeto a los derechos humanos y de clemencia solicitados por la Iglesia Católica”.
A su turno, el diputado UDI y candidato a la presidencia del partido, José Antonio Kast, instó a quienes rechazan la propuesta “a comenzar a escribir una nueva historia en el año del bicentenario”.
La voz disidente en el gremialismo surgió de la mano del diputado Gustavo Hasbún, quien -a través de Twitter- propuso establecer beneficios carcelarios en el caso de condenados de avanzada edad o con enfermedades terminales.
“Indultar no es el camino correcto. Si se quiere ayudar a enfermos y ancianos condenados, para eso existen los beneficios carcelarios”, manifestó.
Desde RN, en tanto, su presidente, Carlos Larraín, dijo que le parece una propuesta “razonable” y confía en el criterio que usará el Jefe de Estado para reflejar lo solicitado por la Iglesia Católica.
“Considerando los criterios planteados en la propuesta, es razonable tener presente el indulto a quienes hayan cometido algún delito, pero que estén arrepentidos”, arguyó.
Pero RN no está exenta de ruidos. La senadora Lily Pérez dijo ser contraria a la aplicación de un indulto general, anticipando su rechazo a un eventual proyecto de ley.
A su juicio, este beneficio sería “una señal equívoca hacia la sociedad, porque un indulto general va en la línea absolutamente opuesta de lo que espera la gente del gobierno”.
El jefe de la bancada de diputados de RN, Mario Bertolino, a su vez, valoró el planteamiento de la Iglesia Católica y dijo esperar “confiado” la decisión que tomará el Presidente Piñera.
El diputado RN Joaquín Godoy dijo que “bajo ninguna condición violadores de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad” merecen recibir el indulto.

Domingo 25: El Presidente de la República, Sebastián Piñera, zanjó el debate respecto del indulto, a partir de la propuesta de la Iglesia Católica, señalando que lo aplicará caso a caso y que descarta incluir a personas condenadas por delitos de lesa humanidad. El Mandatario declaró en conferencia en el Palacio de La Moneda que no es “ni prudente, ni conveniente en los actuales tiempos y circunstancia promover una nueva ley de induto general”.

- Enfatizó que utilizará las facultades presidenciales para evaluar indultos “caso a caso” y que considerará para ello “la avanzada edad de los reclusos, las enfermedades terminales y otras razones humanitarias permanentes”. “Al considerar estas razones humanitarias quedarán excluidos de estos beneficios aquellos condenados por delitos especialmente graves como lo son los de lesa humanidad”, referido a violaciones a los derechos humanos en la dictadura de Augusto Pinochet.

También quedarán fuera de la posibilidad de acceder a un indulto quienes hayan cometido delitos de “terrorismo, narcotráfico, homicidio, hechos de sangre, violaciones o abusos contra menores y otros delitos de igual gravedad”.

- Respecto de los cuestionamientos a las condiciones de las cárceles por el alto hacinamiento indicó que “la mejor respuesta a esta lamentable situación no pasa por una liberación masiva de los presos”. Piñera anunció una serie de medidas para mejorar la situación de los presos al declararse consciente de las “precarias condiciones de vida y hacinamiento” en los penales.
Se construirán más cárceles, se mejorarán las existentes y se rediseñarán las que están en construcción, y también se suscribirán tratados internacionales para que los extranjeros puedan cumplir las penas en sus países de origen.

- A eliminar cualquier duda respeto de la decisión del Presidente Sebastián Piñera de descartar delitos de lesa humanidad para eventuales indultos, salió luego del anuncio del Mandatario el Ministro de Justicia, Felipe Bulnes. “En ningún caso el indulto particular va a beneficiar a aquellas personas que hayan herido el alma nacional o hayan cometido delitos graves y, por lo tanto quedan, excluidos de cualquier forma de indulto particular los autores, o aquellos que hayan participado en crímenes de lesa humanidad”, comentó.
- Llamado a precisar el alcance de esta idea, enfatizó que “cuando estamos hablando de crímenes de lesa humanidad, estamos hablando derechamente de cualquier persona que haya estado condenada por casos de derechos humanos”
“Cuando el Presidente dice que no se va indultar por crímenes de lesa humanidad, es que no van a ser indultados ninguna persona que haya sido condenado por derechos humanos”, complementó.
- Bulnes quedó encargado de entregar en un plazo de 90 días un informe que acote las condiciones de hacinamiento en los penales, para lo que Piñera anuncio medidas, como también respecto de la situación laboral del personal de Gendarmería. LN

El cardenal arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, señaló en nombre de la Iglesia católica la satisfacción por el modo en que el Presidente Piñera abordará la petición de indulto a presidiarios con motivo del Bicentenario. “Yo encuentro muy notable el mensaje que entregó el Presidente”, dijo el prelado luego de una misa que encabezó en la Catedral de Santiago destacando “la valoración” de “las propuestas de la Iglesia Católica y también de la iglesias evangélicas”.
- Destacó que el Mandatario diga que el mensaje “lo ha acogido, que se alegra que existan iniciativas de esa naturaleza y al mimo tiempo que él suscribe totalmente los valores (en que) se basan las peticiones que hemos hecho en estos días”. Recordó que “quedó completamente abierto en nuestra petición cual es el camino: nunca hablamos de un indulto general, tampoco indicamos que tenían que ser indultos particulares”.
“El Presidente, después de reflexionar sobre el bien del país por la situación actual, ha optado para que el camino no sea un indulto general si no (que) se decide a estudiar los casos particularmente”, resumió. Si bien, el Cardenal escuchó directamente el discurso del Jefe de Estado, el Ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, acudió a la misa en la Catedral y a su término le entregó a Errázuriz el detalle de la iniciativa oficial.
- Una posición similar expresó el presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica de Chile, Alejandro Goic, quien, junto al arzobispo de Santiago, llevó la propuesta a Piñera. “Él ha dado señales muy claras de que van a preocuparse de aquello. El hecho de que eso haya sido asumido por el presidente en su discurso además de que va a hacer propuesta s de indultos particulares, nos deja muy satisfechos”, señaló el obispo a TVN.
Por su parte, desde la Mesa Ampliada de Iglesias Evangélicas, su presidente, el obispo Emiliano Soto, señaló: “Valoramos la respuesta del Presidente especialmente en el recogimiento de casi un 90% de la propuesta del mundo evangélico”. “Esto de excluir expresamente crímenes de lesa humanidad, de terrorismo, y crímenes graves, sangrientos, nos parecía bien que en un momento dado esto quedara fuera de la propuesta de indulto”, comentó.
También resaltó “el planteamiento que él (Piñera) hace de la rehabilitación y reinserción de personas que están en las cárceles (respecto de lo) que también adjuntamos nosotros una propuesta ahí. Nos parece tremendamente relevante”. El Mercurio 25